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NetJets
May 2018

EN CONVERSACIÓN: FRANZ HUMER

HABLAMOS CON EL CÉLEBRE EMPRESARIO, FILÁNTROPO Y VIAJERO FRECUENTE SOBRE CÓMO ES LIDERAR DOS SECTORES A LA VEZ, SOBRE LA FELICIDAD Y SOBRE SU RUTINA DE VUELO.
Franz Humer es un empresario austro-suizo que ha desarrollado la mayor parte de su carrera profesional en la industria farmacéutica. En 1995 se incorporó al Grupo Roche, donde llegó a ser Consejero Delegado, primero, y presidente, después, y lideró su transformación en una compañía de peso mundial. Posteriormente ocuparía cargos de director no ejecutivo en otras empresas internacionales, como el gigante de las bebidas Diageo, Citigroup —donde fue director— y Kite Pharma. Humer vive entre Zúrich y los Estados Unidos, donde también residen sus dos hijos.
Durante un tiempo fue Consejero Delegado de Roche y presidente de Diageo al mismo tiempo. ¿Cómo lo hizo para atender no uno, sino dos grandes trabajos?

Sí, pasé de los medicamentos a la bebida… La estrategia siempre es planificar tu tiempo con antelación para saber dónde estarás, cuándo y lo que estarás haciendo. Así puedes centrarte en la estrategia de cada trabajo, lo que significa no solo eficiencia de tiempo, sino también eficiencia mental. Yo sé lo que voy a hacer en los próximos tres meses. Odio la desorganización. Incluso cuando trabajo en casa, me gustan las pilas de papel ordenadas. Es la única manera de hacer frente a la variedad de retos, personas y empresas. Sin embargo, eso aún deja margen para que la vida te dé sorpresas. Hace dos años, cuando tenía setenta, empecé a bucear. ¿Por qué no? Vale, ocho meses antes ya sabía que iba a bucear…

Si echa la vista atrás, ¿cuál ha sido el aspecto más satisfactorio de su carrera?

Moldear y desarrollar Roche hasta convertirla en la empresa farmacéutica líder en oncología a nivel internacional, y la segunda o tercera más grande del mundo. Fue una experiencia única, pero también era cuestión de saber lo que se podía hacer (desde esa posición) por los pacientes. Mi primera mujer murió de cáncer y la trataron con medicamentos desarrollados en los años cincuenta o sesenta. Si hubiera tenido cáncer diez años después, quizás podría haber accedido a fármacos más avanzados e incluso estar viva. Pero innovar en el sector farmacéutico no es fácil; se necesitan muy buenos científicos, los «cazamedicamentos», y tienes que darles el menor papeleo posible. Tienes que permitir que equipos diferentes adopten enfoques diferentes y aporten soluciones diferentes, porque de una cultura a otra cambia mucho la manera de pensar en el desarrollo científico. Todo eso parece ineficiencia económica, pero es un ingrediente necesario. Hay demasiadas empresas grandes que ahogan la creatividad en los negocios con un control y una centralización exagerados.

La industria farmacéutica no está exenta de polémicas, sobre todo en cuanto a los precios. ¿Cómo defiende eso?

La verdad es que investigar sobre fármacos es tremendamente arriesgado y tremendamente costoso. En Roche gastábamos unos diez mil millones de dólares al año en investigación, y no puedes predecir los tiempos ni el resultado de ninguna de ellas. En torno al ochenta por ciento de ese gasto derivaba en fracaso. Si no ganas dinero con los éxitos, no puedes permitirte invertir dinero en investigación. Por lo general, la gente no se da cuenta del dinero y el tiempo —a veces décadas— que se dedican al desarrollo de medicamentos. Es cierto que el sector no ha sabido explicar el valor que los fármacos aportan a la sociedad y a las condiciones de vida. Se ha distraído demasiado debatiendo sobre los precios de los medicamentos en vez de hacerlo sobre innovación. El problema es que la salud es un bien muy especial: todo el mundo quiere vivir más tiempo y tener una mejor calidad de vida. Existe la idea de que tener acceso a la mejor asistencia sanitaria es un derecho, pero eso tiene un precio.

Parece que le entusiasma especialmente la innovación en el negocio.

Así es. Estamos tratando de entender lo que eufemísticamente se llama «macrodatos» (o big data). Nos estamos acercando al momento en que la digitalización permitirá que los algoritmos analicen una muestra de biopsia y hagan un diagnóstico mucho mejor y más rápido que un médico. Con el tiempo, esto revolucionará el desarrollo de tratamientos y fármacos. Podemos recopilar datos en cantidades suficientemente grandes y vincularlos al tratamiento para que empiecen a ser predictivos. Podremos predecir cuándo un cáncer se volverá resistente a cierto medicamento antes de que suceda en el cuerpo, lo que hará que el tratamiento sea mucho más rentable. Suena a ciencia ficción, pero dentro de veinte o treinta años recordaremos los tratamientos y el desarrollo de medicamentos de hoy en día y diremos que no sabíamos nada.

Como Consejero Delegado de Roche se distinguió por resistirse a los intentos de fusión con otras compañías farmacéuticas. ¿Por qué lo hizo?

Las megafusiones entre grandes empresas tienden a causar un retroceso de varios años en la investigación porque destruyen la infraestructura que has establecido. Roche, como empresa familiar, no tenía que pensar en términos de resultados semestrales, sino que podía adoptar una visión más a largo plazo. No tenía que preocuparse por conseguir dinero fácil. En las empresas familiares, además, se ve de otra manera el tener raíces, el tener una patria, y siento que toda empresa innovadora necesita eso para no perder su espíritu. Es un organismo vivo y tiene que cambiar con los tiempos, pero siempre he sido detractor de esas empresas que se mueven por todo el mundo para ahorrarse impuestos. Así te conviertes en un vagabundo.

Su trabajo filantrópico se centra en ser presidente del Centro Internacional para Niños Desaparecidos y Explotados (icmec.org). Debe de ser difícil.

Es difícil, pero es un tema importante. La gente no quiere admitir que existen la pornografía infantil y el abuso de menores, pero si nos paramos a mirar, nos daremos cuenta de que en los países desarrollados está tan extendido como en los países en desarrollo. Es el mismo comportamiento. Estamos trabajando en un programa para ayudar a las escuelas a abordar un tema tan difícil como este. Y estoy trabajando con una empresa de ciberseguridad en la creación del primer sistema de identificación global para niños desaparecidos. Es cierto que no se trata de una labor benéfica convencional. La gente se muestra reticente a involucrarse y recaudar fondos no es tan fácil como cabría esperar, dada la implicación de los niños.
"Para mí es una cuestión de comodidad —NetJets te lleva a aeropuertos de los que nunca has oído hablar—, puntualidad y, sobre todo, seguridad. No es que no confíe en la mayoría de las aerolíneas comerciales, pero hay muchas que no son de fiar. Tú sabes que NetJets no tomará ningún atajo. Solo quiero llegar a mi destino de manera segura."
Franz Humer
Está jubilado de Roche y Diageo, pero es evidente que sigue ocupado. ¿Sigue teniendo ambiciones?

Profesionalmente estoy contento donde estoy y personalmente deseo seguir teniendo buena salud el mayor tiempo posible. La felicidad es un bien inconstante, pero uno siempre espera seguir contento con su vida. Aún quiero viajar mucho, sobre todo a sitios en los que nunca he estado: Omán, Georgia, la isla de Pascua. Viajo mucho por trabajo, pero en esos viajes solo ves el aeropuerto y una sala de juntas, y como mucho, un restaurante entre ambos si tienes suerte. Viajar te permite ver la diversidad de la gente, de la política y del pensamiento. Contemplar la riqueza de la naturaleza también es increíble. Es tan bella, tan sublime. Y te dice lo insignificante que es el ser humano. Pensamos que somos muy importantes, pero la relatividad de nosotros mismos se refleja en la naturaleza.

¿Cómo utiliza NetJets para sus viajes?

Es perfecto cuando las conexiones son malas o no hay ninguna, o cuando no quieres volar a sitios donde el aeropuerto no funciona muy bien. Para mí es una cuestión de comodidad —NetJets te lleva a aeropuertos de los que nunca has oído hablar—, puntualidad y, sobre todo, seguridad. No es que no confíe en la mayoría de las aerolíneas comerciales, pero hay muchas que no son de fiar. Tú sabes que NetJets no tomará ningún atajo. Solo quiero llegar a mi destino de manera segura.

¿Cómo descubrió NetJets?

En Roche teníamos un jet corporativo y cuando dejé la empresa, pregunté a los pilotos lo que debía hacer. Me hicieron un análisis y me dijeron: «Lo que realmente necesitas es NetJets».  Una recomendación de un profesional a otro es muy valiosa. Ese tipo de cosas —junto con la amabilidad y la preocupación de la tripulación de NetJets— es lo que me hace feliz.

Cuando vuela también puede sentarse, relajarse y disfrutar de un trago.

Bueno, la verdad es que nunca bebo cuando vuelo; ya bebo lo suficiente en otras ocasiones.  Pero me encanta encontrar marcas de Diageo a bordo. Me he dado cuenta de que Johnnie Walker casi siempre la tienen.

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